viernes, marzo 20, 2009

Sí salieron buenos después de todo...

Como ya lo había externado en este blog, desde siempre me ha gustado la mitología de Star Wars. No soy de esos fans que consumen y se creen expertos en todo lo que Lucasfilm lanza al mercado cada 2 segundos, ni tampoco pertenezco al grupo donde se arrancan las vestiduras por los cambios y sacrilegios que ha cometido el mismísimo sensei Lucas en su obra. Simplemente me gusta mucho el espectáculo visual que hay en pantalla en esa galaxia muy, muy lejana...

Por tanto, estoy consciente de que la nueva trilogía no fue diseñada para mí y la generación que creció que la anterior, donde el héroe era Luke Skywalker. Por supuesto que la vi y tuve mis momentos de desilusión. Con cada película que se estrenaba uno guardaba la esperanza de que la siguiente iba a ser la efectiva, y aunque el episodio III es emocionante, esta nunca llegó.

De todos esos personajes nuevos, los que más me intrigaban eran los Clone Troopers, ya que durante años me pregunté como podrían ser las mentadas Guerras Clónicas (ahora más conocidas como Guerras de los Clones) que obi Wan le mencionó al joven Luke y a la audiencia. Nunca me imagine que el nombre seria dado gracias a un ejército de clones, que supuestamente estaban del lado de los Jedis y no contra ellos (si, después la situación cambia).

Su apariencia, mezcla de los ya conocidos Stormtroopers y Jango Fett (de quien salieron los clones) me agrada bastante. Pero sin embargo, en el cine no los vimos hacer nada. Si acaso, eran buenos soldados a secas, que solo se la pasan recibiendo ordenes de todo mundo, de quien fuera. Hasta Padmé los manda. ¡Solo faltaba que C-3Po los dirigiera chingao!

Así que todo quedo en mero aprecio estético. Hasta la semana pasada. Vi un capitulo de la serie animada Clone Wars (la cual me da franca flojera, y se me hace una forma descarada de exprimirle más leche a la vaca galáctica), donde los protagonistas eran precisamente los clones. No Jedis, ni villanos súper poderosos. En esa historia los droides horribles de la federación tomaban el planeta Camino -lugar donde están los laboratorios que continúan clonando soldados para el ejército de la República- y son los Clone Troopers los que tienen que defender el lugar. Que diferencia de soldados me mostraron aquí. Sin nadie que los mande, sabemos que ellos mismos pueden razonar lo peligrosa que podría ser la situación, pueden crear planes de ataque, presentan todo un código de conducta militar, tienen libre albedrío y hasta bromean entre ellos. En pocas palabras, de ser esos personajes planos que solo servían para hacer montón, pasaron a ser personajes tridimensionales con un trasfondo.

Al final, Camino se pierde, pero no por haber sido derrotados los clones, sino porque también conocen el sacrificio y el honor en el campo de batalla. Y no toman prisioneros.

Me sorprendió ese capitulo. Espere que hubiera más de ese tipo, pero no ha pasado.He visto desde entonces unos 4 capítulos más, que francamente no termino de ver. Antes de la mitad me parecieron bastante aburridos y predecibles. Enfocados al público infantil.

Lucas se ha reivindicado conmigo en cuantos a estos clones guerreros. Ahora solo falta que me explique como estas tropas bien organizadas se convirtieron en los pelmazos sin puntería de los episodio IV, V y VI llamados Stormtroopers.

Una boquita perfecta...


Así es, Monica Bellucci es la poseedora de los labios mas sensuales y perfectos del mundo.

Esto (aparte de que lo digo yo) lo reveló un reciente estudio donde, mediante un software basado en la biometría y que emplea formulas científicas, la boca de la Bellucci alcanzó la máxima de 10 puntos tomando en cuenta su tamaño, proporción, textura y color. Ahí nomas.

Otra chiquita mamá consentida mía, Scarlett Johansson, quedó en segundo lugar.

¿Y donde quedo Angelina Jolie, la supuesta boca más deseada del planeta se preguntarán? Tan sólo en el quinto lugar. Sorry Angie, la ciencia ha hablado.

martes, marzo 17, 2009

Fantasci #8

Recién salidita, la Fantasci de Marzo...

Celebramos nuestro primer año de existencia con los Watchmen, las chiquititas de The Spirit, los 200 años del natalicio de Poe y concluimos el dossier de animación tradicional.

Espero sea de su agrado http://www.fiestudios.net/

sábado, marzo 14, 2009

Debe ser el síndrome Thom Yorke


Desde el jueves ando con un tic, digámosle nervioso, en uno de mis ojos.

De pronto pulsa el párpado superior y luego de un par de segundos, me entrecierra el ojo y esta así por un breve momento. Luego otra vez a la normalidad. Y me ocurre varias veces al día, sin importar la actividad.

Una querida amiga dice que es factor de estrés. Que a ella también le ha ocurrido.

Yo digo que no (pues me ha dado incluso al ver la tele). Que debe ser una reacción de mi cuerpo al sentir la presencia de Radiohead. Y no porque sea fan (para nada) de la banda. Debe ser una cosa similar a cuando los Inmortales sentían la proximidad de otro de ellos.

Cada que tengo este tic, me acuerdo del "ojo huevón" de Thom Yorke. Seguramente para cuando el grupo deje suelo mexicano, desaparecerá.

jueves, marzo 05, 2009

Mucho antes que el tal Benjamín Botones...

No se porque todo mundo quedo maravillado con la historia de Benjamin Button, si desde hace mucho tiempo nosotros ya teníamos en la tele a una pequeña niña con aspecto físico de anciana:


Creepy!!
¿O no?

viernes, febrero 27, 2009

Dolor y Gloria

Para mi, Darren Aronofsky es uno de esos pocos directores realmente versátiles. Puede cambiar tanto de genero como de estilo visual, y sin embargo cada película tiene ese sabor característico de su filmografía, a pesar de no ser algo tan definido como el trabajo de Wes Anderson, otro de mis directores favoritos.

Su nueva película, The Wrestler (Luchador), me pegó como hace mucho no lo hacia una película. Sabia que era un drama con una ligera cubierta de Lucha Libre, pero esa ligera cubierta es en realidad una denuncia o revelación de lo que hay detrás del glamour e imagen de los luchadores. Aronofsky nos muestra hasta donde llegan esos guerreros del cuadrilátero por su público y mas que nada, para mantenerse vigentes en el espectáculo.

Pero en realidad esa no es la trama de esta película. Son meros pasajes que se necesitan conocer para comprender y crear empatía con Randy "The Ram" Robinson, el personaje atormentado de esta historia que es interpretado magistralmente por el "resucitado" (como la crítica lo llama) Mickey Rourke. Randy es un veterano luchador que vivió su época de bonanza en los ochentas, y que veinte años después sigue aferrándose a ese mundo, aun cuando su cuerpo ya no resiste más los embates de otros gladiadores, ni del tiempo.

Este luchador a duras penas puede subsistir en el mundo: vive en un remolque solo, distanciado de su única hija, tiene un misero trabajo en un supermercado, y por las noches gasta su poco dinero en una stripper, con la que espera llegar a tener una relación sentimental. Aunque su ropa diaria esta remendada y percudida, su vestimenta de luchador esta impecable, cual uniforme de súper héroe. Y de la misma forma, Randy se convierte en otro al vestirla. Su semblante cambia: tiene confianza y seguridad en lo que hace (a pesar que eso signifique usar esteroides y participar en luchas extremas donde acabará malherido), pero sobretodo disfruta de la pasión de sus seguidores y de los momentos en que esta arriba de un cuadrilátero.

Y eso es lo maravilloso de esta película. La dualidad de un hombre y el choque que representa. ¿Cómo puede seguir haciendo lo que más le gusta, cuando su corazón físico no puede llevar el ritmo del corazón emocional?

Durante sus casi dos horas de duración, The Wrestler es una tanda de emociones tanto para el protagonista como para el espectador, quien lejos de sentir pena por Randy, quiere reconfortarlo y aplaudirle hasta el final. Un final muy ambiguo, pues resulta abierto y que cada uno deberá interpretar lo que pasa después de que la pantalla se va a negros y comienzan a correr los créditos. ¿Y saben qué? No tiene la menor importancia. Los últimos minutos, mientras se nos escapa una lágrima, son la gloria.

"¡Ram, Ram, Ram, Ram, Ram!"

jueves, febrero 19, 2009

El Stop Motion sigue muy vivo

Anoche vi Coraline, y aunque no pude verla en 3D, la película es en si un agasajo visual aparte de contar una maravillosa y sencilla historia. Básicamente Coraline retoma el concepto de mundo o realidad alterna, con un ligero toque fantástico (El sello de todo lo que escribe Neil Gaiman, creador de comic de Sandman y guionista de Beowulf), en donde la recién mudada Coraline, una niña cuyos padres son grises, aburridos y monotonos, encuentra una puerta secreta en su nuevo hogar, que al atravesar su corredor se topa con otra puerta que la lleva a una casa identica a la suya, con la gran diferencia de ahí todo es colorido, lleno de vida y sus "otros padres" -todo lo que esta en su realidad se encuentra también en este mundo- son todo lo que siempre sonó que fueran.

Pese al estilo infantil de los elementos y la narrativa, Coraline no es una película que deba etiquetarse para niños como tal. Tiene algunos momentos bastante bizarros y tétricos, así como algo de humor negro. De entrada, el detalle de que los humanos alternos tienen botones en lugar de ojos.

El trabajo de animación cuadro por cuadro es de lo mejor, sin duda Henry Selick (el director de El Extraño Mundo de Jack) se pule con cada nuevo trabajo que presenta; el diseño de personajes y entorno tiene un aspecto que todos reconocerán como "Burtoniano", pero eso se debe a que Selick fue creador también de ese estilo visual que conocimos en la película de Jack y que injustamente se le ha acreditado solo a Tim Burton.

La música es muy bella, llena de canciones que solo sirven de fondo musical, pues esta no es una película musical, un gran acierto que hace que la trama se desarrolle mucho más rápido y sin distracción. ¡Vaya, hasta la voz de Ximena Sariñana es aceptable en la versión doblada!.

Coraline es una joyita que debe ver todo aquel que guste de este tipo de animación, el cual ya se esta convirtiendo en una rareza. Sin duda se volverá una película de culto.